viernes, 4 de diciembre de 2020 21:51
Internacional

EEUU demanda a Google a 13 días de las elecciones presidenciales

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El Departamento de Justicia norteamericano ha iniciado una demanda por monopolio contra Google, el gigante informático de California, por monopolio entre los buscadores de Internet. Para un estadounidense, la lucha contra el monopolio es mucho más que una batalla económica: es igualdad de oportunidades.


FILED - 08 April 2016, Bavaria, Munich: A general view of the Google logo on the facade of the building of the Google development center in Munich. Photo: Marc Müller/dpa





Washington llevaba casi dos décadas sin lanzar un ataque contra una gran empresa norteamericana en defensa de la libre concurrencia. En concreto, contra la compañía que controla el 80% de las búsquedas en ordenador y el 90% en móviles.


Tres casos en pro de la libre concurrencia se citan en los anales norteamericanos. El de la Standard Oil Trust, de John Rockefeller, monopolio del petróleo, el de la ATT, monopolio de telefonía (ambas fueron segregadas), y el de la industria de la TV y el entretenimiento, donde el Gobierno, hasta que se consolidaron los gigantes del sector, impuso dos normas que favorecieron el pluralismo: el productor no podía ser emisor (informador) y al que se le concediera una licencia nacional no podría tener una licencia local… y viceversa.


LO QUE SE DICE EN LA DEMANDA


El Departamento de Justicia de Estados Unidos y 11 estados presentaron demanda antimonopolio contra la matriz de Google, Alphabet, por supuestamente violar la ley al usar su poder de mercado para defenderse de los rivales en los mercados de anuncios y búsqueda en internet. La demanda marca el caso antimonopolio más grande en al menos dos décadas, comparable a la demanda contra Microsoft presentada en 1998 y el caso de 1974 contra AT&T que llevó a la ruptura del sistema Bell.


La demanda, que marca un hito en la lucha de Washington contra Silicon Valley, afirma que Google actuó ilegalmente para mantener su posición de dominio en la búsqueda y la publicidad en buscadores y añade que “sin una acción judicial, Google continuará ejecutando su estrategia anticompetitiva, paralizando la libre competencia, reduciendo las opciones de los consumidores y sofocando la innovación”.


La demanda destaca igualmente que los consumidores y los anunciantes se ven perjudicados al tener “menos opciones, menos innovación y precios publicitarios menos competitivos”. Y, aunque esta no incluye la petición al tribunal de posibles acciones contra Google, el fiscal general adjunto del Departamento de Justicia, Jeffrey Rosen, señaló en rueda de prensa telefónica que no se descarta nada, incluyendo la imposición de cambios estructurales del negocio de la multinacional.


El Departamento de Justicia de EE UU también argumenta que el gigante tecnológico controla en torno al 90% de las busquedas en EE UU y que ha sellado acuerdos con fabricantes de smartphones que utilizan su sistema operativo Android para "precargar" el motor de búsqueda de Google en sus teléfonos y dificultar el uso de buscadores rivales.


Google ha asegurado a través de Twitter que “la demanda de hoy del Departamento de Justicia es profundamente errónea. La gente usa Google porque así lo desea, no porque se vea obligada a hacerlo o porque no pueda encontrar alternativas”. La acción legal, que puede extenderse durante años, se produce más de un año después de que el Departamento de Justicia y la Comisión Federal de Comercio iniciaran investigaciones antimonopolio en cuatro grandes empresas tecnológicas: Amazon, Apple, Facebook y Google. Estas investigaciones obligaron a los CEO de las cuatro compañías a comparecer este verano ante el Congreso de EE UU para defender sus prácticas de negocio.


La compañía ha negado sistemáticamente cualquier irregularidad y ha defendido que en publicidad compite con un gran número de empresas como Facebook, Amazon, o incluso Oracle y Verizon.


Pese a ser una acción histórica, no es la primera vez que Google es acusada de prácticas monopolísticas. La Unión Europea ya sancionó a Google en 2018 con una multa de 4.300 millones de euros por práctivas anticompetitivas. Entonces, se acusó a la compañía de obligar a los fabricantes de teléfonos a preinstalar aplicaciones de Google en dispositivos Android y evitar que utilizaran rivales en el motor de búsqueda y Android. La investigación de Bruselas y su sanción obligó a Google a dar a los usuarios europeos más opciones sobre las herramientas de búsqueda predeterminadas y a dar a los fabricantes de móviles más libertad para usar los sistemas de la competencia. Pese a ello, Android mantiene una cuota superior al 80% en telefonía.


Antes, en junio de 2017, Bruselas había impuesto otra sanción a Google por 2.424 millones de euros al considerar que el sistema de compra online de Alphabet suponía un abuso de posición. Y el pasado año volvió a ponerle otra multa de 1.490 millones de euros por imponer cláusulas restrictivas en contratos con sitios webs de terceros que impedían a sus rivales colocar en ellos sus anuncios relacionados con búsquedas.

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