martes, 17 de octubre de 2017 09:58
Opinión

DEUTSCHLAND ÜBER ALLES

José Miguel Villarroya
José Miguel Villarroya

Merkelelecciones

La CDU y Angela Merkel consiguen su victoria más amarga, con los peores resultados desde 1949.


El antiguo himno alemán, cuya primera estrofa da título al presente artículo, está sonando, si no de forma triunfal, bien alto y fuerte en todos los rincones de Alemania. Alternativa por Alemania (AfD) alcanza la tercera posición en las elecciones y se convierte en un actor importante da la política alemana.


La CDU y Angela Merkel consiguen su victoria más amarga, con los peores resultados desde 1949, y se encuentra ante un galimatías parlamentario que le va a hacer muy difícil la gobernabilidad. Es el precio a pagar por una política de austeridad que ha condenado a cientos de miles de alemanes a la miseria y la pobreza absoluta, disparando la desigualdad social a niveles no conocidos desde antes del triunfo de Hitler. Parece que se ha olvidado de la propia historia de su país; en un discurso en Berlín en 1932 Hitler afirmó "Acht millionen von Arbeitslosern stehen hinten mir" (ocho millones de parados están detrás mío), bien hoy la política de miseria de la señora Merkel ha colocado a millones de alemanes detrás de Alternativa.


Para complicarle más las cosas, su partido hermano en Baviera, la CSU, ya de por sí muy derechista, se ha pegado un sonoro batacazo, y ya su líder Ernst Höfer, pide una política más de derechas en lo social o rompe el acuerdo. Hitler va triunfando.


Peor le han ido las cosas al SPD, cuyos resultados congelaron la eterna sonrisa de Martin Schulz, consiguiendo los peores resultados desde 1933. Lógico, se paga el ser el palanganero oficial de la señora Merkel en la gran coalición y no tener ninguna política alternativa. El otrora gran partido socialista, imagen para todos los socialistas europeos, se ha convertido en un ectoplasma de sí mismo, y es el claro reflejo del hundimiento de la socialdemocracia europea, incapaz de ser alternativa al neoliberalismo.


Sube mínimamente Die Linke, aún lastrado por su escasa implantación en la antigua RFA, por aquello del pasado comunista, y suben los liberales, cuya política económica hace temblar a las clases pobres, y los Verdes, que de izquierda alternativa, se han convertido en siervos del sistema.


Alemania vuelve a mirar por ella, esa es la principal conclusión de las elecciones. La supuesta política europea de Merkel y Macron ha desaparecido, algo que no nos hace llorar ya que suponía más austeridad y más miseria que, por cierto, son los principales factores del triunfo de AfD y otros partidos similares. Alemania ya no mandará sólo con el euro, es posible que nos hagan marchar con el paso de la oca. Al menos hablo alemán.


Artículo publicado originalmente en CatalunyaPress.

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