martes, 20 de agosto de 2019 15:36
Opinión

EL AÑO INOPERANTE DE QUIM TORRA

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

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Decía Jesús que "por sus obras los conoceréis" haciendo referencia a identificar a los auténticos de los falsos profetas. Esas palabras fueron pronunciadas hace 2.000 años y siguen teniendo vigencia. En estos tiempos, los falsos profetas transformados en vendedores de camelos abundan como setas en invierno y sus obras están a la vista de todos los que lo quieran ver.


Discur Cap d'Any Quim Torra 2018


El pasado martes se cumplía un año de la elección de Quim Torra como presidente de la Generalitat de Catalunya por delegación. Un año vivido con tanta intensidad que a muchos ciudadanos les parece un mal sueño, con pesadilla incluida, de la que quieren despertar lo antes posible.


Estos 365 días han sido intensos, pero no por la actividad del ejecutivo en trabajar por aquellas cosas que benefician a la ciudadanía y al país, sino por el desgobierno y la transitoriedad de un presidente que ha sido hasta ahora bastante incompetente.


Si se hiciera una encuesta para destacar algunas de las acciones que ha realizado el gobierno de Quim Torra o del propio presidente, seguro que la gran mayoría de los mortales no sabría qué decir. Seguro que a nadie se le escapan múltiples viajes del president a Bruselas para despachar con Puigdemont, hacer la foto correspondiente, copar unos cuantos minutos -muchos- en TV3. Sus visitas a los políticos presos, su lazo amarillo en la solapa y apoyo total a todo lo que tenga que ver con el procés.


Los calificativos más apropiados que se pueden colocar al presidente de la primera institución del país, en este año de desgobierno son: inoperante y sectario, por contribuir aún más en la fractura social que se está viviendo en una Catalunya permanentemente en un compás de espera.


Dicen los más creyentes, los que suben con asiduidad a Montserrat, que solo un milagro de la Moreneta, con permiso del Abad Solé, puede hacer que esta situación se encarrile.


En su discurso de investidura, Torra se fijó cuatro objetivos: hacer efectiva la República, restituir a Puigdemont como presidente, poner en marcha un proceso constituyente y volver aprobar las leyes suspendidas por el Constitucional en la pasada legislatura. Cuatro objetivos de muy difícil ejecución como se está comprobando. Él, lo sabe, por eso en su discurso de primer aniversario sólo ha reafirmado el punto, imposible, de lograr la independencia.


Hay que recordar que en este primer año de gobierno no ha conseguido aprobar los presupuestos, que ha contado con una moción de reprobación presentada por los socialistas, que no prosperó al no sumar suficientes votos.


Con la continuidad de las políticas del gobierno Torra como presidente y a la espera de la sentencia de los políticos catalanes que están siendo juzgados más los resultados electorales que deparen el próximo 28 de mayo, la posibilidad de unas nuevas elecciones, en otoño, quedan supeditas a estos dos acontecimientos, que no son menores, para los dos partidos que conforman el gobierno, sobre todo para la antigua CDC.


Decía Francisco de Quevedo que "El que quiere en esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos en la vida." 


Este artículo es original de catalunyapress.es

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